Julio ha sido un mes un tanto extraño, en el que ha vuelto la volatilidad a las bolsas, con bajadas diarias que no se veían desde hace varios meses. El temor a la variante Delta ha quebrado el optimismo ante nuevas restricciones de los gobiernos occidentales, que pueden tener una repercusión significativa en la recuperación económica. Sin embargo, el apoyo que están prestando los bancos centrales, alejando de momento la posibilidad del inicio del tapering y la subida de tipos frente a la inflación, ha conseguido que el mes haya sido mayoritariamente positivo en las bolsas a pesar de la amenaza de la variante Delta, del intervencionismo del Gobierno chino en sus bolsas y del precio del petróleo, que continúa disparado.

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