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Agosto ha sido un mes desastroso para las bolsas europeas, que se han visto influenciadas por la guerra comercial de Trump contra el mundo y por las sucesivas situaciones de crisis que han sufrido países como Turquía, Argentina o Italia y la falta de acuerdo en el Brexit. Al final, los principales índices del viejo continente han registrado caídas de entre el 1,90% y el 8,76%. Sin embargo, el resultado ha sido radicalmente distinto en otras zonas como Japón, donde el Nikkei subía y volvía a ponerse en positivo en lo que va de año, y especialmente en Estados Unidos, donde de la mano del buen momento de la tecnología y el acuerdo entre Estados Unidos y Méjico, el S&P 500 y el Nasdaq han vuelto a marcar máximos históricos. En renta fija se reducía la rentabilidad de la deuda pública en Estados Unidos y en Alemania, en este caso al servir como refugio, mientras que subía en los periféricos. Por su parte, la deuda corporativa apenas ha tenido movimientos significativos.

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Semana negativa para la mayoría de las bolsas mundiales, librándose prácticamente solo las norteamericanas y, además, a última hora de la mano de la recuperación del Nasdaq vía Apple. La guerra comercial de Trump está principalmente detrás de las caídas en los índices asiáticos y europeos. Muchos de ellos han vuelto de nuevo a los números rojos en lo que va de año.

En cuanto a la renta fija, bastante volatilidad, aunque finalmente no ha habido mucho movimiento en la deuda de gobierno, si bien han predominado las subidas en la rentabilidad soberana, mientras que en la deuda corporativa se produjo una ligera recuperación.

Por último, el mercado de divisas ha venido marcado por la debilidad de la libra y el euro y la fortaleza del dólar, el franco suizo y las monedas asiáticas.

Para la semana que empieza, disminuye la importancia de los datos macroeconómicos, pero destacan el índice de tendencias de la Conference Board de julio en Estados Unidos, la balanza comercial y la producción industrial de junio en Alemania, la producción industrial de junio en España, la balanza comercial de julio en China, la balanza por cuenta corriente de junio en Japón, el índice de precios de producción de julio en Estados Unidos, el IPC y los precios de producción de julio en China, la producción industrial de junio en Francia, el IPC de julio en Estados Unidos y el PIB del segundo trimestre del año en Japón y Reino Unido.

En otro orden de cosas lo más significativo sigue siendo la publicación de resultados corporativos trimestrales, que vuelve a cobrar fuerza en Estados Unidos.

Semana bastante positiva para los índices europeos, que se están beneficiando de la buena presentación de resultados corporativos y, sobre todo, de la esperanzadora reunión entre Trump y Junker, en la que se ha rebajado la tensión en la guerra comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea. Además, la rueda de prensa de Mario Draghi después de la reunión del BCE confirma las informaciones anteriores y deja caer que no habrá subida de tipos mientras dure el mandato del italiano. En Estados Unidos, las caídas cercanas al 20% de dos grandes tecnológicas (Facebook y Twitter) ha empañado el mercado haciendo caer al Nasdaq y reduciendo las ganancias del resto de índices. En renta fija, subida generalizada de la rentabilidad de la deuda de gobierno y de los precios de la deuda corporativa tras reducirse los spreads de crédito. Por último, en el mercado de divisas, el euro y el yuan pierden posiciones de manera significativa.

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Semana en la que han predominado las subidas bursátiles de la mano de las tranquilizadoras palabras del presidente de la FED sobre la fortaleza de la economía estadounidense y el impacto positivo que pueden tener las bajadas de impuestos de Trump en los próximos años. Además, en lo que llevamos de presentación de resultados, están dominando claramente las compañías que presentan mejor de lo esperado. Sin embargo, de nuevo vuelve Trump a sembrar la incertidumbre, con el anuncio de una nueva ronda de aranceles para China y desafortunadas declaraciones contra China, la Unión Europea y el propio Powell.

En renta fija, semana negativa, con subidas en la rentabilidad de la deuda pública y caídas en la deuda corporativa tras seguir subiendo los diferenciales de crédito.

Una vez que han entrado en vigor aranceles entre Estados Unidos y China, la guerra comercial se puede volver a recrudecer, con los americanos buscando nuevos productos chinos a los que imponer tasas, mientras que el gigante asiático, con menores importaciones norteamericanas, busca otro tipo de medidas como represalia. Además, tras la cumbre de la OTAN y la visita de Trump a Reino Unido, se ha vuelto a enrarecer la relación entre Europa y Estados Unidos. A pesar de ello los mercados bursátiles terminaron al alza, ayudados por los buenos datos macro de inflación y empleo estadounidenses.

El pasado viernes entraban en vigor los aranceles que mutuamente se habían puesto Estados Unidos y China. Sin embargo, y dado que la tensión en la guerra comercial entre «Trump y el mundo» se ha suavizado, las bolsas han aprovechado para comenzar con fuerza julio con subidas por encima del 1% e incluso del 2%.

En Estados Unidos, el dato de empleo podría presagiar que tal vez la FED solo sube una vez más los tipos en lo que queda de año.

En renta fija se han producido ligeros descensos en la rentabilidad de la deuda americana y alemana, pero significativas subidas en la de los países periféricos, mientras que la deuda corporativa recuperaba la tendencia alcista.

Los números rojos han empañado una vez más los índices bursátiles tras una semana del tipo «montaña rusa» que se ha movido principalmente por temas políticos, predominando la guerra comercial de Trump frente a otros países y empresas americanas que decidan fabricar fuera, aunque se han visto atemperados por la decisión de permitir invertir a China en tecnológicas con restricciones o por el acuerdo de mínimos de inmigración en la Unión Europea. Se cierra así un trimestre negativo para la mayoría de las bolsas, con descensos superiores al 3% e incluso al 4%.

En renta fija, la deuda de gobierno ha vuelto a servir de refugio y baja su rentabilidad, mientras que los bonos corporativos vuelven a sufrir después de un significativo aumento de los diferenciales de crédito. Por último, en el mercado de divisas el euro se sigue recuperando y se revaloriza frente a las principales monedas.

Tras la recuperación de las anteriores sesiones, sobre todo de la mano de los discursos de los bancos centrales, los mercados bursátiles han vuelto a registrar importantes caídas de la mano de la tensión comercial de Estados Unidos con China y, en menor medida, con Europa y sus actuales socios del NAFTA. Curiosamente, han resultado más perjudicadas las bolsas europeas y asiáticas que las norteamericanas, con el Nasdaq marcando nuevos máximos históricos, aunque el Dow Jones ha registrado ocho sesiones consecutivas de pérdidas.

En renta fija se han producido bajadas en la rentabilidad de los principales países, como Estados Unidos o Alemania, al funcionar como refugio frente a la renta variable, mientras que subían en los periféricos. La deuda corporativa, por su parte, continúa con el movimiento alcista. En cuanto al mercado de divisas, el euro ha comenzado a recuperarse frente a monedas como el dólar, la libra o el yuan.

Mientras que las bolsas asiáticas y las norteamericanas terminaban la semana con subidas superiores al 1% (especialmente del lado tecnológico, que volvía a marcar máximos históricos), la mayoría de las bolsas en Europa cerraron en negativo después de que las aperturas alcistas no consiguieran concretarse al cierre. Además, la inestabilidad italiana y la guerra comercial de Trump contra todos que pretendía escenificar en G7 ha dificultado la evolución de los índices europeos. En renta fija, vuelven las subidas de la rentabilidad de la deuda pública en todos los mercados y la debilidad de la deuda corporativa. Por último, en el mercado de divisas se consolida la recuperación del euro y se revaloriza con fuerza frente a las principales monedas. Con el dólar, por ejemplo, subía un 0,94%.

La semana pasada continuó como había finalizado la anterior, con dificultades para formar gobierno en Italia y con la moción de censura abierta en España. Las bolsas caían de manera importante, lideradas por las periféricas, que veían cómo la rentabilidad de sus bonos se disparaba, especialmente en el caso italiano.

Además, se unía la decisión de la administración Trump de imponer aranceles a la UE, Canadá y Méjico. A partir del miércoles, la cosa cambió, primero con el mantenimiento de los diferenciales en la deuda pública y el fin de la caída de las bolsas y luego con la recuperación de ambas.

Sin embargo, el saldo semanal ha sido negativo en Europa, tanto para la renta variable como para la fija, no así en Estados Unidos, donde la festividad del lunes y el buen dato de paro han ayudado a los números verdes.